
Algunos de los procedimientos literarios que el escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986) siguió en la escritura de sus ensayos, cuentos, poemas y artículos periodísticos, son revelados en el ensayo Borges, las reglas del juego, de Carolina Depetris.
Publicado en el número 95 de Biblioteca de México, revista de la Dirección General de Bibliotecas de Conaculta, el texto habla de las reglas que el escritor utilizaba desde joven, cuando realizó sus experimentos líricos ultraístas, en textos como Fervor de Buenos Aires, de 1923, y Luna de enfrente, de 1925.
No obstante, dice, ya como ensayista y cuentista continuó imprimiendo las mismas características a sus escritos, por ejemplo en El jardín de los senderos que se bifurcan.
Depetris asegura que la obra de Borges no debe ser repasada por géneros, pues toda su obra es un entrecruzamiento de éstos, que se explica en un sistema apretado de correspondencias, referencias y citas internas.
"Esto se debe a que Borges continuamente entrelazaba en su literatura, el acto de escribir, con el de leer y el de razonar, con el de imaginar: realidad y ficción, historia e invención pierden especificidad en sus textos", opina Depetris.
La "cláusula fundamental" de las reglas de Borges "consiste en manejar la verdad de los conceptos que recoge de la filosofía, de la teología, de la Cábala, no como nociones que están frente al pensamiento, sino en el pensamiento", considera la ensayista.
Se trata de radicalizar el principio idealista de postular la verdad como una concordancia del pensamiento consigo mismo, es decir el resultado es una literatura hecha de literatura, cuyos motivos cardinales son, en Borges, el libro como mundo y la biblioteca como universo.
Está conclusión de Depetris se desprende de una cita en la que el autor revela el secreto de su cosmovisión filosófica y literaria: "...trato de que mi escritura no sea casual, es decir, trato incluso, de que haya un poco de cosmos, aunque sólo sea caos..."
"...Como puede ocurrir con el universo, no sabemos si es un cosmos o si es caos, pero las diversas edades del hombre, los hábitos de las estrellas, el crecimiento de las plantas, las estaciones y las diversas generaciones indican que es un cosmos, de modo que hay horden, pero pudoroso y secreto..."
Además, la ensayista extrajo de uno de sus textos, una confesión de Borges donde explica grandes secretos que define como sus astucias literarias, que pueden ser utilizadas por escritores jóvenes y maduros.
"Estas astusias -explica Depetris- son la quinta esencia del gesto del autor, astucias que derivan de una sospecha continua hacia lo que hay y es".
El recelo mayor es que el mundo puede ser un caos, pero en ese caos, cada hombre y cada escritor puede fabricar su propia realidad y darle un sentido, comenta.
Es fundamental recordar que en Borges el problema ontológico del mundo tiene su espejo en las letras; lo que ocurre en el universo, ocurre en la literatura que es, un universo, concluye la ensayista.
NotimexEl Universal
México
Miércoles 27 de diciembre de 2006
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